Nuevos fósiles confirman que el 'hobbit' de Flores era una especie humana enana
La isla de Flores es una de las muchas del arco insular que forma Indonesia a medio camino entre Borneo y Australia. Un pedazo de tierra entre las más célebres Java, Sumatra, Bali o Timor que ha pasado desapercibido para la opinión pública internacional durante décadas. Pero en 2004, la publicación del halladgo de un espécimen humano muy extraño y desconocido hasta aquel entonces situó la isla de Flores en el mapa para el gran público.
Aquel
descubrimiento en Liang Bua, al oeste de la isla, de un esqueleto
humano que dataron en aquel momento en 18.000 años (aunque análisis
posteriores los situaron en más de 60.000 años) y apenas un metro de
altura -bautizado como el hobbit de Flores- sacudió el estudio
de la historia evolutiva humana y puso muchas preguntas encima de la
mesa. La principal, quizá, era si se trataba de una nueva especie de
homínido extinta o era un humano moderno con rasgos de enanismo. Para
los paleoantropólogos el debate siempre terminaba de la misma forma: Se
necesitan más restos fósiles de la isla de Flores para zanjar el tema.Se plantean dos alternativas sobre su posible procedencia:
La primera es que el Homo floresiensis hubiera evolucionado a partir de Homo erectus, que fue mucho más grande pasando el metro y medio de altura, y que hubiera sufrido un proceso de enanismo debido a la insularidad, algo que sucede como estrategia de optimización de recursos y por la ausencia de depredadores y que está documentado en otras muchas especies, como los elefantes enanos que habitaron en las islas del Mediterráneo.

La segunda alternativa sería que descendiese de Homo habilis, una especie de una tamaño mucho menor, de alrededor del metro veinte. Pero este segundo modelo implicaría que alguna forma de Homo habilis fue capaz de abandonar África hace alrededor de 2 millones de años, algo de lo que no hay ni una sola prueba fósil que soporte la idea.
08/06/2016
Lía Caride
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